CECILIA CAMINOS - AGERNCIA DPA

El desfile de los CEOs de importantes multinacionales por Buenos Aires ilusionó al Gobierno argentino con millonarias inversiones que ayuden a la economía a salir de la recesión, pero también planteó como condición la necesidad de reglas claras, estabilidad y seguridad jurídica. No hubo muchos anuncios concretos en el Foro de Inversión y Negocios de Argentina, considerado un “mini-Davos”, pero fue un fuerte espaldarazo para el presidente Mauricio Macri en momentos en que su imagen pública cae en medio del malestar social por los efectos de la recesión y la inflación. No se esperaba tampoco que los cerca de 1.900 empresarios de unas 1.000 empresas de 67 países vinieran con los sacos de dinero en sus jets privados, pero sí hubo una marcada curiosidad en un país que cambió de signo político hace nueve meses después de 12 años de gobiernos peronistas de signo populista. 

Macri impulsa amplias reformas para acercarse al mundo. Negoció con los “holdouts” y regresó al circuito financiero internacional, abrió el mercado de cambios y devaluó el peso, pero con una inflación en torno del 40% anual, la economía en recesión, un 9,3% de desempleo y al menos tres de cada 10 argentinos sumidos en la pobreza. Argentina necesita inversiones por U$S 131.479 millones anuales, un 19% de su PBI, para lograr un crecimiento sostenido, según un informe de la consultora Abeceb. Entre 2008 y 2016, obtuvo inversiones por U$S 82.690 millones anuales en promedio.

“Lo que obviamente despierta más interés, como novedad en la Argentina, es lo que ha estado más atrasado, que es la infraestructura y la energía. Y después hay una gran cantidad de inversiones de empresas industriales y de servicios que ya estaban analizándose en los últimos cinco años, pero que son de diferentes sectores -automotriz, petroquímico, servicios de valor agregado- que presentan interés”, precisó el ministro de Producción, Francisco Cabrera.

Los inversores pusieron no obstante en blanco sobre negro sus condiciones para traer capitales a un país en el que hasta el año pasado las empresas extranjeras, por ejemplo, no podían girar sus dividendos a las casas matrices en el exterior. Reglas claras, seguridad jurídica, perspectivas a largo plazo y cuentas ordenadas fueron algunos de los reclamos.

Cabrera explicó que “los inversores son muy optimistas en cuanto a la Argentina y lo que se plantean en general es la continuidad política”. “Pero hay un consenso, porque en el foro han participado muchos gobernadores (provinciales) de diferentes signos políticos y todos los gobernadores expresaron que querían inversiones, que Argentina creciera y que hubiera un cambio. Ese es un muy buen mensaje para alquien que quiere saber que va a haber continuidad política”, subrayó.

Las preocupaciones giran también en torno a cómo hacer más eficiente a la economía argentina y cómo mejorar la productividad, bajando además el costo laboral. “Argentina tiene una economía que es deficiente en cuanto a infraestructura y logística, necesita mayor capacitación de recursos humanos, mayor competencia y mercados más transparentes, que se incorpore más tecnología e innovación al sector productivo”, enumeró Cabrera. Una nueva devaluación no es la solución, afirma el Gobierno. “Si cuesta más llevar un container de Tucumán al puerto de Buenos Aires (unos 1.100 kilómetros) que llevarlo del puerto de Buenos Aires a Rotterdam (más de 11.000 kilómetros), si la solución es el tipo de cambio, no resolvemos el problema de fondo”, advirtió el secretario de Industria y Servicios, Martín Etchegoyen.